Junio 18 de 2019

Buenos Aires, Argentina

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PAMI tiene una insuficiencia estructural de recursos

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La cobertura de salud de los jubilados tiene asignados pocos recursos para las altas demandas de los ancianos. Asi lo refleja IDESA en su informe Nº: 80812/05/2019

Seguir incorporando jubilados agravará la escasez. Un cambio reciente promoviendo que las personas preserven su cobertura de salud de actividad, cuando se jubilen, ayudará a mejorar la consistencia financiera.

La cobertura de salud de la seguridad social en Argentina tiene una particularidad. Las personas que se desempeñan en el sector privado y en el sector público nacional aportan durante su vida laboral a una obra social de actividad. Se trata de 9 millones de trabajadores en relación de dependencia en empresas privadas y el sector público nacional. De éstos, un tercio deriva su aporte de obra social a una empresa de medicina prepaga (“derivación de aporte”). Pero cuando se jubilan, todos automáticamente dejan de estar afiliados a su obra social de actividad y pasan a estar afiliados al PAMI (la obra social de los jubilados).

Para muchas personas, especialmente las de ingresos medios y altos, el pase al PAMI significa una disminución en la calidad de los servicios médicos. Prueba de ello es que recientemente la Justicia (caso “Usuarios y Consumidores Unidos c/Obra Social de UPCN”) resolvió ordenar a una obra social de que se abstuviera de desvincular a los afiliados que se jubilan y que no hayan comunicado en forma expresa su voluntad de pasar al PAMI. Es tan dura la sentencia que ordena a la obra social a ofrecer volver a afiliar a los que hubieran sido transferidos al PAMI, incluso aun cuando no hubieran promovido una acción judicial.

¿Por qué pasar al PAMI implica peores servicios? Los niveles de recursos per cápita de cada tipo de institución dan indicios muy sugerentes. Según estimaciones en base a datos de la AFIP y el PAMI se observa que:

  • Las obras sociales de activos cuentan con $1.400 por beneficiario por mes.
  • El PAMI cuenta con $2.500 por beneficiario por mes.
  • El PAMI tiene 2 veces más recursos que las obras sociales de activos pero por atender adultos mayores necesita, al menos, 4 veces más recursos por persona.

Estos datos muestran que el PAMI padece de una insuficiencia estructural de recursos per cápita. Si a esta inconsistencia financiera se le agrega la burocratización y las deficiencias de gestión, se entiende la baja calidad de servicios que sufren los adultos mayores. En este marco,la regla de cobertura que afilia automáticamente a PAMI a todo nuevo jubilado atenta contra la sustentabilidad financiera y la calidad médica del sistema de salud de la seguridad social. Si además se considera la aceleración del envejecimiento demográfico, preservar esta regla de cobertura con financiamiento insuficiente pone en riesgo la futura salud –económica y personal– de todos los jubilados.

En este marco, las autoridades nacionales tomaron una decisión simple pero con potencialidad de alto impacto a favor de la consistencia financiera. Aumentaron el valor de la cuota (cápita) que PAMI le transfiere a las obras sociales de activos cuando las personas que se jubilan deciden quedarse en su obra social de actividad. Este valor estaba muy desactualizado en apenas $198 por persona por mes. Ahora pasará a ser de $1.365 mensuales. Con el fallo de la Justicia que prohibió obligar a los nuevos jubilados a afiliarse al PAMI más esta actualización de la cápita que PAMI le transfiere a las obras sociales por los jubilados que se quedan en ella, las personas tendrán mayores posibilidades de mantener la cobertura de salud que tenían durante su vida laboral cuando se retiran. Incluso aquellas que hacen “derivación de aporte” a una medicina prepaga cuando están en actividad podrán hacer la derivación de la cápita de PAMI a la misma prepaga pagando sólo la diferencia con el precio del plan de salud cuando se jubilen.

La medida fortalece financieramente la cobertura de salud de la seguridad social. Primero porque hace que el alto costo de los jubilados sea financiado con el bajo gasto de la población activa que es más joven. A su vez, los jubilados que optan por no afiliarse a PAMI se llevan sólo su cápita, que es el valor promedio, lo que implica que no desfinancia al resto de los jubilados que se quedan en PAMI. Asimismo, los propios jubilados pueden complementar con pagos de bolsillo la cápita de PAMI para obtener mejores servicios.

El sistema de previsión social, tanto en su componente jubilatorio (ANSES) como en la cobertura de salud de la ancianidad (PAMI), está en crisis por lo que necesita profundas reformas. Este cambio administrativo está lejos de resolver los problemas más graves. Pero testimonia cómo con pequeños cambios se pueden hacer contribuciones para tender a mejorar la sustentabilidad financiera y la calidad de los servicios. ANSES debería emular a PAMI con estos métodos simples pero de impactos relevantes.

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