Junio 03 de 2020

Buenos Aires, Argentina

NotiNett.com.ar > mundo

Venezuela: Último suspiro de la Guerra Fría

mundo

La crisis de Venezuela es una expresión de la compleja dinámica del cambio de era en ciernes en el planeta, la cual, reclama a gritos un giro radical en las relaciones internacionales. De manera que es inútil que la potencia hegemónica de Occidente, los EUA, apele a exigencias apegadas a la geopolítica de la Guerra fría, las áreas de influencia.

De hecho, las coaliciones establecidas a favor o en contra del arbitrario régimen de
Nicolás Maduro son reminiscencias de la moribunda confrontación ideológica de la
segunda mitad del siglo XX, con algunos puntos fuera de curva, como Turquía, integrante
de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Irán, Rusia y de
China, opuestos a las interferencia externa encabezada por Washington, teniendo en
el remolque a la Unión Europea y a varios países iberoamericanos. No obstante, es
patente que esa “lógica” binaria no representa ninguna solución para el embrollo
venezolano y, por el contrario, puede agravarlo considerablemente.
Una intervención militar externa, como la sugerida por algunos lunáticos del “establishment”
de relaciones exteriores de Washington, además de inviable en un país
como Venezuela, no sería avalada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas,
debido al seguro veto de Rusia y de China. Además, aunque se intentara, una invasión
tendrá como resultado más probable una desgarradora convulsión, involucrando a
fuerzas extranjeras, una parte de las Fuerzas Armadas y los grupos paramilitares que
apoyan ciegamente al gobierno, en un país donde existen cientos de miles de armas
automáticas en manos de civiles y paramilitares.
Era de esperarse que Washington rápidamente diera su apoyo irrestricto al diputado
Juan Guaidó en el cargo de presidente interino, decretando el bloqueo de 7 mil millones
de dólares de activos financieros de la petrolera estatal PDVESA en los EUA. A propósito,
en la esfera iberoamericana es importante destacar que aunque el ministerio de
Relaciones Exteriores de Brasil apoyo al diputado Juan Guaidó, el vice-presidente
General Hamilton Mourão, descartó de manera contundente cualquier posibilidad de
una participación militar brasileña en una eventual operación militar en el país vecino.
Para agravar más el cuadro de crisis, el presidente Donald Trump nombró al veterano
Elliott Abrams como representante especial para Venezuela, indicando con esto
un regreso a la diplomacia basada en el Corolario Roosevelt de la Doctrina Monroe,
la famosa “diplomacia de las cañoneras” de principios del siglo XX. Abrams es un
antiguo servidor del aparato de operaciones de inteligencia clandestinas estadounidenses,
que durante la década de 1980 fue clave en el escándalo Irán-Contras y en la
manipulación de las guerras civiles de Nicaragua y El Salvador.
De hecho después de una intervención en Venezuela, serían factibles nuevas intervenciones
en América Central, dentro de la estratégica tendiente a controlar el
área delimitada del “Gran Caribe” que se extiende hasta el margen izquierdo del Rio
Amazonas. El control de este territorio es considerado por los geopolíticos estadounidenses,
una manera de contener el declive estratégico global de la potencia hegemónica
norte-americana.
Así, evidentemente la “lógica” de Washington no presenta una solución factible
y no incendiaria para el proceso venezolano. Lo claro es que no existe una solución
sin la participación de las Fuerzas Armadas y el Principio de no Intervención, que
es lo que proponen los gobiernos de México y de Uruguay. En síntesis, no hay posibilidad
de resolución de la crisis con el viejo andamiaje corroído de la Guerra fría.
Es decir, no se trata de cambiar de un payaso de izquierda por uno de derecha, sino
de acabar con el circo.

Compartí esta noticia: